
Esta tarta la suelo hacer más en verano. La razón es que hace algunos años, les traje a mis padres de Francia unas semillas de tomatitos cherry, que plantaron en su huerta. Desde entones, todos los años tienen tomatitos, y cada año descubrimos alguna maceta donde ha caído simiente y ha aparecido una nueva tomatera con la que no contábamos. Os podéis imaginar que cualquier receta que incluya estos tomatitos, es bienvenida para hacer frente a esta superproducción estival de cherrys.
Cuando vi en el supermercado una cestita con unos tomatitos preciosos no pude evitar comprarla. A sabiendas que no tendrían ni la mitad de sabor que los que cultivan mis padres en su huerta. Pero estos días de frío, me apetecía llevarme algo a la boca que me supiese un poco a verano, sol… ¡Y para ello nada mejor que esta tarta!
Se hace al estilo de la tarta tatin de manzana, pero es mucho más mediterránea y queda muy ligera. El sabor de los tomatitos caramelizados con la miel, el tomillo y el jengibre te deja sin palabras. Esta tarta la he hecho con una masa quebrada, pero podéis usar también masa de hojaldre, queda genial de las dos maneras.
Ingredientes:
- 600 gr de tomatitos cherry (podéis hacerlo con cualquier variedad).
- 1 cucharada sopera de miel.
- 1 cucharada sopera de vinagre balsámico.
- 15 gr de jengibre fresco rallado (cuando no lo tengo lo sustituyo por una cucharadita de jengibre molido).
- Tomillo fresco.
- Sal y pimienta.
- 1 lámina de masa quebrada.
Preparación:
- Precalienta el horno a 200ºC. Corta los tomatitos en dos, échales un poco de sal por encima y déjalos en un escurridor durante una hora para que suelten el exceso de líquido.
- Unta el fondo del molde con aceite de oliva.
- Mezcla en un vasito la miel, el vinagre, el tomillo y el jengibre rallado. Extiende la mezcla en el molde.
- Pon los tomates muy juntos, con la parte abombada hacia abajo. Añade por encima un poco de sal, el tomillo fresco, pimienta y un poco de aceite de oliva. Mételo en el horno durante 20 minutos a 180 ºC.
- Sácalo del horno y cubre los tomates con la lámina de masa quebrada. Remete la masa por los bordes, entre los lados del molde y los tomates.
- Vuélvelo a meter en el horno durante unos 30 minutos o hasta que la masa esté doradita.
- Sácala del horno, deja enfriar durante unos 10 minutos y desmóldala. Es posible que tengas que pasar un cuchillo para evitar que la masa se pegue al molde.
- ¡Sírvela antes de que se enfríe!
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